Churchill llamó a Italia «el bajo vientre blando de Europa». Fue una de sus expresiones más desafortunadas. La campaña italiana duró veinte meses, costó a los aliados unas 320.000 bajas y no terminó hasta el 2 de mayo de 1945, seis días antes que la guerra entera. Monte Cassino, donde el avance se detuvo cuatro meses ante una abadía benedictina del siglo VI, es su episodio más caro y más discutido.

El bombardeo del monasterio el 15 de febrero de 1944, con 1.400 toneladas de explosivo sobre un edificio que no albergaba tropas alemanas, sigue siendo uno de los casos de destrucción de patrimonio más debatidos del conflicto. Y no solo fue innecesario: empeoró la situación táctica de quienes lo ordenaron.

Monte Cassino 1944: Cuatro Batallas y una Abadía Destruida sin Motivo
Carros Sherman e infantería británica entre las ruinas de Cassino, mayo de 1944. Imperial War Museum / Wikimedia Commons.

Por qué Italia era todo menos blanda

Tras el desembarco en Sicilia y la caída de Mussolini en julio de 1943, Italia firmó un armisticio en septiembre. Alemania respondió ocupando el país, desarmando al ejército italiano y estableciendo una serie de líneas defensivas sucesivas a lo largo de la península.

La geografía favorecía descaradamente al defensor. Italia es un pasillo estrecho recorrido en toda su longitud por los Apeninos, cortado transversalmente por decenas de ríos que bajan de la montaña al mar. Cada valle es una posición defensiva natural; cada cresta domina la siguiente. No hay espacio para maniobrar en profundidad ni para envolver: solo se puede empujar de frente, cuesta arriba y bajo observación enemiga.

Kesselring, comandante alemán en Italia, explotó esa ventaja con notable habilidad. La Línea Gustav, apoyada en los ríos Rápido, Garellano y Sangro, cerraba el valle del Liri, la única vía practicable hacia Roma. Y el punto que dominaba ese valle era el macizo de Montecassino.

La abadía y la decisión de bombardearla

El monasterio de Montecassino, fundado por san Benito hacia el año 529, era la casa madre de la orden benedictina y uno de los conjuntos monásticos más importantes de Europa, con una biblioteca de manuscritos irremplazables. Se alza a 516 metros sobre el pueblo de Cassino, dominando por completo el valle.

Los alemanes habían decidido no ocuparlo. Kesselring dio orden expresa de mantener las tropas fuera del recinto y lo comunicó a los aliados por varios canales. Antes de la batalla, oficiales alemanes ayudaron a trasladar al Vaticano los manuscritos y obras de arte más valiosos. Las posiciones defensivas estaban en las laderas y en las rocas de alrededor, no dentro del edificio.

El mando aliado no lo creyó. Las tropas de asalto, sobre todo neozelandesas e indias, estaban convencidas de recibir fuego de observación desde la abadía, y su comandante, el general Freyberg, exigió el bombardeo. Mark Clark se opuso; Alexander autorizó. El 15 de febrero, 255 bombarderos redujeron el monasterio a escombros. Murieron unos 230 civiles italianos que se habían refugiado allí. No murió ningún soldado alemán.

El efecto fue el contrario del buscado. Las ruinas resultaron ser una posición defensiva mucho mejor que el edificio intacto: muros gruesos derrumbados, sótanos accesibles y escombros que anulaban la eficacia de la artillería. Los paracaidistas de la 1.ª División Fallschirmjäger ocuparon el solar esa misma noche y lo defendieron durante tres meses.

Las cuatro batallas

Cassino no fue una batalla sino cuatro asaltos sucesivos entre enero y mayo de 1944, cada uno con distintas nacionalidades en punta.

BatallaFechasFuerzas principalesResultado
Primera17 ene. – 11 feb. 1944Estadounidenses, franceses, británicosFracaso; desastre del 36.º de Texas en el Rápido
Segunda15 – 18 feb. 1944Neozelandeses e indiosFracaso; bombardeo de la abadía
Tercera15 – 23 mar. 1944Neozelandeses e indiosFracaso; el pueblo queda arrasado
Cuarta (Diadema)11 – 18 may. 1944Polacos, británicos, franceses, canadiensesÉxito; ruptura de la Línea Gustav

La primera batalla incluyó el cruce del río Rápido por la 36.ª División de Texas, un ataque frontal contra una posición fortificada que costó más de 1.600 bajas en 48 horas sin ganar terreno. Fue tan desastroso que, terminada la guerra, los veteranos de la unidad solicitaron al Congreso de Estados Unidos una investigación sobre la conducta de Mark Clark.

La aportación decisiva de la primera fase fue francesa, y suele omitirse: el Cuerpo Expedicionario Francés del general Juin, formado en gran parte por tropas marroquíes y argelinas acostumbradas a la montaña, logró penetrar el macizo del Aurunci por terreno que los alemanes consideraban intransitable. Juin propuso explotar esa vía en lugar de insistir contra Cassino, y su propuesta fue desestimada.

Tropas británicas durante la campaña de Italia en 1944
Tropas británicas durante la campaña italiana, 1944. Imperial War Museum / Wikimedia Commons.

Cómo se combatía en la montaña

Las condiciones en las laderas de Cassino se parecían más a la Primera Guerra Mundial que al resto de la Segunda. No había carreteras: el suministro subía a lomo de mula por senderos batidos por el mortero, y cuando las mulas no podían pasar lo hacían porteadores a pie, en trayectos nocturnos de varias horas. Bajar a un herido de una posición avanzada podía llevar ocho horas y costar la vida a los camilleros.

El terreno era roca desnuda. No se podían excavar trincheras, así que los soldados construían parapetos amontonando piedras, llamados sangars, que multiplicaban el efecto de la metralla al fragmentarse con los impactos. Las posiciones estaban tan próximas que en varios sectores se combatía a granada, y ningún movimiento diurno era posible sin atraer fuego inmediato desde las alturas alemanas.

A eso se sumó el invierno: lluvia continua, barro, nieve en las cotas altas y ríos crecidos. Los casos de pie de trinchera y congelación fueron numerosos. La proporción de bajas no relacionadas con el combate —enfermedad, agotamiento, trastornos por estrés de combate— alcanzó niveles que preocuparon seriamente al mando aliado y obligó a rotar unidades con más frecuencia de lo previsto.

Anzio: el desembarco que no desatascó nada

Para romper el bloqueo, los aliados desembarcaron el 22 de enero de 1944 en Anzio, 100 kilómetros al norte, con la idea de amenazar la retaguardia alemana y forzar el abandono de la Línea Gustav.

El desembarco fue una sorpresa completa y encontró la costa prácticamente vacía. El general Lucas, sin embargo, optó por consolidar la cabeza de playa antes de avanzar. Kesselring aprovechó esas semanas para reunir fuerzas y sellar el perímetro. En lugar de amenazar la retaguardia alemana, los aliados quedaron encerrados en una franja costera bajo fuego de artillería durante cuatro meses. Churchill comentó con amargura que esperaba lanzar un gato montés a la orilla y había obtenido una ballena varada.

Anzio costó unas 43.000 bajas aliadas y no cumplió ninguno de sus objetivos hasta que la ruptura llegó por tierra, en mayo.

El II Cuerpo Polaco y la bandera del 18 de mayo

La cuarta batalla, Operación Diadema, atacó por fin en todo el frente a la vez en lugar de por sectores. Los franceses de Juin rompieron por los montes Aurunci, los británicos cruzaron el Rápido y el II Cuerpo Polaco de Anders recibió la misión de tomar el macizo de la abadía.

El origen de esas tropas merece contarse. Eran polacos deportados a campos soviéticos tras la invasión de 1939, liberados después del ataque alemán a la URSS y evacuados a través de Irán. Habían atravesado medio mundo para combatir, sabiendo ya que su país iba a quedar bajo control soviético al terminar la guerra.

El primer asalto polaco, el 11 de mayo, fracasó con pérdidas muy altas. El segundo, el 17, coincidió con la orden alemana de retirada ante el peligro de quedar cercados por el avance francés. El 18 de mayo por la mañana, una patrulla polaca alcanzó las ruinas y encontró solo a unos treinta heridos alemanes. Izaron la bandera polaca sobre los escombros. El II Cuerpo Polaco sufrió unas 4.000 bajas en una semana.

Roma y la decisión de Mark Clark

Rota la Línea Gustav, se abría la oportunidad de cortar la retirada del 10.º Ejército alemán haciendo salir a las fuerzas de Anzio hacia el este, sobre Valmontone, para cerrarle la carretera. Alexander lo había ordenado así.

Mark Clark desvió el grueso de sus fuerzas hacia el noroeste, hacia Roma. Entró en la ciudad el 4 de junio, dos días antes del desembarco de Normandía, y obtuvo las portadas que buscaba durante 48 horas antes de que Normandía las borrara. El 10.º Ejército alemán escapó prácticamente intacto y se reorganizó en la Línea Gótica, donde detuvo a los aliados otro invierno más.

La decisión sigue siendo objeto de crítica severa: se cambió la destrucción de un ejército por la ocupación de una ciudad abierta que carecía de valor militar. Clark la defendió alegando prioridades políticas y desconfianza hacia el mando británico.

Un frente de muchas banderas

Cassino fue probablemente la batalla más multinacional de la guerra en Europa. Combatieron allí estadounidenses, británicos, neozelandeses, indios, gurkas nepalíes, franceses, marroquíes, argelinos, tunecinos, senegaleses, polacos, canadienses, sudafricanos, italianos del bando cobeligerante y brasileños en la fase final de la campaña.

Esa diversidad tuvo un lado oscuro que la historiografía tardó décadas en abordar. Tras la ruptura de la Línea Gustav, unidades de tropas coloniales francesas cometieron violaciones masivas contra la población civil de la región de Ciociaria, en lo que se conoce en Italia como le marocchinate. Las estimaciones italianas hablan de varios miles de víctimas, mujeres y también hombres. Muy pocos responsables fueron juzgados.

La población civil italiana pagó un precio altísimo en toda la campaña: bombardeos aliados, represalias alemanas, hambre y la destrucción sistemática de pueblos enteros. Cassino, la localidad al pie del monte, fue arrasada por completo y hubo que reconstruirla desde cero en otro emplazamiento.

Cifras de Monte Cassino

ConceptoCifra
Duración17 de enero – 18 de mayo de 1944
Número de asaltos4
Altura del macizo516 m sobre el pueblo de Cassino
Bombarderos empleados el 15 de febrero255
Explosivo lanzado sobre la abadíaunas 1.400 toneladas
Civiles muertos en el bombardeounos 230
Soldados alemanes muertos en el bombardeoninguno
Bajas aliadas en Cassinounas 55.000
Bajas alemanas en Cassinounas 20.000
Bajas del II Cuerpo Polacounas 4.000
Bajas aliadas en Anziounas 43.000
Bajas aliadas en toda la campaña italianaunas 320.000

Tres mitos sobre Monte Cassino

«Los alemanes usaban la abadía como fortaleza»

No la ocupaban. Kesselring había prohibido expresamente entrar en el recinto y lo comunicó a los aliados; incluso se colaboró en evacuar la biblioteca al Vaticano. Las investigaciones posteriores no han encontrado evidencia de posiciones alemanas dentro del monasterio antes del bombardeo. Las defensas estaban en las laderas.

«El bombardeo era necesario para avanzar»

Fue contraproducente. Las ruinas ofrecían mejor protección que el edificio intacto, y los paracaidistas alemanes las ocuparon inmediatamente después del ataque, defendiéndolas tres meses. El asalto que siguió al bombardeo fracasó, igual que el anterior.

«Italia era el bajo vientre blando de Europa»

La frase de Churchill se convirtió en el ejemplo clásico de mala metáfora estratégica. El terreno montañoso y la sucesión de ríos transversales favorecían al defensor en cada kilómetro. La campaña duró veinte meses, costó unas 320.000 bajas aliadas y nunca produjo la ruptura rápida hacia Austria que se había prometido.

¿Sirvió de algo la campaña italiana?

El debate sigue abierto. A favor: mantuvo ocupadas en Italia entre 20 y 25 divisiones alemanas que no estuvieron disponibles en Normandía ni en el frente oriental, sacó a Italia de la guerra, dio a los aliados los aeródromos de Foggia desde los que se bombardearon los campos petrolíferos rumanos y ofreció experiencia de combate a divisiones que después desembarcarían en Francia.

En contra: consumió recursos aliados en una proporción similar, avanzó por el terreno más desfavorable imaginable y nunca amenazó nada vital para Alemania. Muchos historiadores sostienen que la campaña se prolongó por inercia institucional y por prestigio, más que por un cálculo estratégico sostenible después de la caída de Roma.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo fue la batalla de Monte Cassino?

Del 17 de enero al 18 de mayo de 1944, en cuatro asaltos sucesivos. La abadía cayó finalmente en manos del II Cuerpo Polaco el 18 de mayo.

¿Por qué se bombardeó el monasterio?

Porque el mando aliado creía, erróneamente, que los alemanes lo usaban como puesto de observación. Los alemanes habían decidido no ocuparlo y lo habían comunicado. El bombardeo del 15 de febrero de 1944 destruyó el edificio, mató a unos 230 civiles refugiados y no causó bajas alemanas.

¿Cuántas bajas causó la batalla?

Alrededor de 55.000 bajas aliadas y unas 20.000 alemanas en los cuatro asaltos. La campaña italiana completa costó a los aliados unas 320.000 bajas.

¿Quién tomó finalmente Monte Cassino?

El II Cuerpo Polaco del general Anders, el 18 de mayo de 1944, tras la retirada alemana provocada por el avance francés en los montes Aurunci. Los polacos sufrieron unas 4.000 bajas en esa semana.

¿Se reconstruyó la abadía?

Sí. Se reconstruyó entre 1948 y 1964 siguiendo el criterio «como era, donde estaba», financiada por el Estado italiano, y fue reconsagrada por Pablo VI en 1964. Los manuscritos evacuados al Vaticano antes del bombardeo se conservaron.

Fuentes

  • Hapgood, David y Richardson, David. Monte Cassino: The Story of the Most Controversial Battle of World War II. Congdon & Weed, 1984.
  • Parker, Matthew. Monte Cassino: The Hardest-Fought Battle of World War II. Doubleday, 2003.
  • Atkinson, Rick. The Day of Battle: The War in Sicily and Italy, 1943-1944. Henry Holt, 2007.
  • Holland, James. Italy’s Sorrow: A Year of War 1944-1945. HarperPress, 2008.
  • Ellis, John. Cassino: The Hollow Victory. André Deutsch, 1984.
  • Graham, Dominick y Bidwell, Shelford. Tug of War: The Battle for Italy 1943-45. Hodder & Stoughton, 1986.
  • Imperial War Museum — The Battles of Monte Cassino
  • CWGC — Cementerio militar de Cassino

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