17 días a -35°C rodeados de 100.000 chinos
En noviembre de 1950, las fuerzas de la ONU avanzaban triunfalmente hacia el río Yalu, la frontera con China, convencidas de que la guerra terminaría antes de Navidad. El general MacArthur había prometido a sus soldados que estarían en casa para las fiestas. Lo que encontraron en las montañas del noreste de Corea fue muy diferente: 120.000 soldados del Ejército Voluntario del Pueblo Chino saliendo de las montañas nevadas para rodearlos.
Lo que siguió, en torno al embalse del Chosin, fue uno de los combates más brutales y heroicos de la historia militar americana. Durante 17 días, a temperaturas de hasta -35°C, las divisiones de Marines de los Estados Unidos y otras fuerzas de la ONU combatieron para abrirse paso a través de seis divisiones chinas y llegar al puerto de Hungnam. Lo lograron. Pero el precio fue enorme.
El cerco chino
El general chino Song Shilun había preparado una trampa magistral. Dejó avanzar a las fuerzas de la ONU hacia el norte y luego, en la noche del 27 de noviembre de 1950, lanzó una ofensiva masiva simultánea contra todas sus posiciones. En pocas horas, la 1.ª División de Marines y otras unidades quedaron aisladas en varios bolsillos a lo largo del camino que bordeaba el embalse del Chosin.
El general de los Marines, Oliver Smith, había sido más prudente que MacArthur en su avance y había establecido depósitos de suministros y posiciones defensivas sólidas. Cuando llegó la orden de retirada, respondió con la frase que se haría célebre: «Retirada, señor? Pero si no estamos retrocediendo. Estamos avanzando en otra dirección.»
La ruptura del cerco
Durante 17 días, los Marines combatieron para abrirse paso hacia el sur, de noche bajo ataques chinos masivos y de día en un frío que congelaba las armas, los vehículos y los propios soldados. Los frostbite (congelaciones) causaban tantas bajas como el fuego enemigo. Los heridos morían si no se les mantenía en movimiento.
El obstáculo más crítico fue el puente de Funchilin Pass: los chinos lo habían destruido y sin él los vehículos y el armamento pesado no podían cruzar. La solución fue extraordinaria: se lanzaron en paracaídas secciones prefabricadas de un puente de pontoneros, que fueron ensambladas bajo el fuego enemigo. Los Marines cruzaron.
El repliegue a Hungnam y el legado
El 11 de diciembre, los últimos Marines llegaron a Hungnam, en la costa. La evacuación por mar salvó a 105.000 soldados, 91.000 civiles coreanos, 17.500 vehículos y 350.000 toneladas de suministros. Las bajas americanas en la batalla del Chosin fueron aproximadamente 4.500 muertos en combate y de frío, más 7.500 heridos. Los chinos sufrieron entre 25.000 y 40.000 bajas.
El Chosin Reservoir se convirtió en una leyenda del Cuerpo de Marines americano. El lema que surgió de esa batalla — «Los Pocos. El Orgulloso.» — captura algo de lo que aquellos hombres demostraron en esas montañas heladas. Para los historiadores militares, el Chosin es el ejemplo más puro de cómo la moral, la disciplina y el liderazgo pueden superar una desventaja numérica aparentemente insuperable.