La «guerra olvidada» que definió la Guerra Fría
La Guerra de Corea (1950-1953) es con frecuencia llamada la «guerra olvidada»: eclipsada por la Segunda Guerra Mundial que la precedió y por Vietnam que vino después, ocupa un lugar relativamente modesto en la memoria histórica occidental. Sin embargo, fue el primer gran conflicto armado de la Guerra Fría, el primer enfrentamiento directo entre fuerzas de Estados Unidos y China comunista, y el conflicto que estableció el precedente de las «guerras limitadas» que caracterizarían las siguientes décadas.

La división de Corea: el origen del problema
Las causas de la Guerra de Corea se remontan a 1945. Corea había sido colonia japonesa desde 1910. Con la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, las potencias vencedoras acordaron dividir temporalmente la Península de Corea a lo largo del paralelo 38: al norte, las fuerzas soviéticas aceptarían la rendición japonesa; al sur, las americanas. Lo que comenzó como una división administrativa temporal se convirtió en una frontera política permanente.
Al norte del paralelo 38, los soviéticos instalaron un régimen comunista encabezado por Kim Il-sung, un antiguo guerrillero que había combatido contra los japoneses. Al sur, los estadounidenses respaldaron al gobierno autoritario de Syngman Rhee. Ambos regímenes se reclamaban el gobierno legítimo de toda Corea. Ambos querían reunificar la Península bajo su propio sistema.
El 25 de junio de 1950: el Norte ataca
En la madrugada del 25 de junio de 1950, el Ejército Popular de Corea del Norte cruzó el paralelo 38 con 135.000 soldados, 150 tanques soviéticos T-34 y apoyo aéreo. El ejército surcoreano, mal equipado y sorprendido, se derrumbó. En tres días cayó Seúl. En pocas semanas, las fuerzas norcoreanas habían conquistado casi toda la Península, empujando a los surcoreanos y al pequeño contingente americano hasta un pequeño perímetro en el sur, en torno al puerto de Busan.
El Consejo de Seguridad de la ONU — reunido en ausencia del representante soviético, que boicoteaba las sesiones en protesta por la exclusión de China comunista — aprobó una resolución autorizando una intervención militar internacional. El presidente Harry S. Truman ordenó de inmediato el despliegue de fuerzas americanas bajo el mando del general Douglas MacArthur.
La intervención china y el estancamiento
MacArthur lanzó el brillante desembarco de Inchon en septiembre de 1950, que cortó las líneas de suministro norcoreanas y revirtió la situación. Las fuerzas de la ONU cruzaron el paralelo 38 y avanzaron hacia la frontera china en el río Yalu. Fue un error: en octubre de 1950, China envió 300.000 «voluntarios» al combate y aplastó el avance aliado en una brutal contraofensiva invernal. La guerra entró en un sangriento estancamiento en torno al paralelo 38 que duraría dos años más.
El armisticio, firmado el 27 de julio de 1953, estableció una zona desmilitarizada aproximadamente a lo largo del paralelo 38 — casi exactamente donde había comenzado la guerra. Las dos Coreas permanecen técnicamente en guerra hasta hoy: nunca se firmó un tratado de paz. La división de la Península, con todas sus consecuencias humanas y geopolíticas, es el legado más duradero de un conflicto que el mundo decidió olvidar demasiado pronto.