22 de junio de 1941: el mundo cambia de eje
En la madrugada del 22 de junio de 1941, tres millones de soldados alemanes cruzaron simultáneamente la frontera soviética en el mayor ataque militar de la historia de la humanidad. La Operación Barbarroja — bautizada así en honor al emperador medieval Federico I Barbarroja — desplegó 3.800 tanques, 7.400 piezas de artillería y casi 2.500 aviones a lo largo de un frente de 2.900 kilómetros, desde el Báltico hasta el Mar Negro.
Joseph Stalin, a pesar de los numerosos avisos de inteligencia, fue tomado completamente por sorpresa. Había firmado el Pacto Molotov-Ribbentrop con Hitler dos años antes creyendo que le garantizaba tiempo para fortalecer el Ejército Rojo. Cuando llegó la noticia del ataque, pasó días en un estado de shock que rozó el colapso mental. El mundo entero contuvo la respiración: si la Unión Soviética caía, Alemania dominaría el continente euroasiático.

Por qué Hitler invadió la URSS
La decisión de invadir la Unión Soviética no fue un impulso: era el objetivo ideológico central de toda la carrera política de Hitler. En Mein Kampf (1925), había explicado que Alemania necesitaba Lebensraum (espacio vital) en el este, y que la Unión Soviética — un estado que Hitler describía como dominado por «judíos bolcheviques» — era el objetivo natural de esa expansión. La ideología nazi concebía a los eslavos como una raza inferior destinada a ser esclavizada o exterminada para dar paso a colonos alemanes.
Existían también razones estratégicas: mientras la Unión Soviética existiera como potencial aliado de Gran Bretaña, Hitler no podría forzar a los británicos a negociar la paz. Y los recursos económicos de la URSS — el trigo de Ucrania, el petróleo del Cáucaso — eran esenciales para sostener el esfuerzo bélico alemán a largo plazo.
Los primeros meses: avance fulminante y catástrofe soviética
En las primeras semanas, Barbarroja fue un éxito asombroso. El Ejército Rojo, purgado por Stalin de gran parte de su cuerpo de oficiales en 1937-38, quedó desorganizado y fue aplastado. En la batalla de Kiev (septiembre de 1941), los alemanes capturaron a 665.000 soldados soviéticos — el mayor número de prisioneros capturados en una sola batalla de la historia. Para octubre, la Wehrmacht había avanzado cientos de kilómetros y las tropas alemanas veían Moscú en el horizonte.

Por qué Barbarroja fracasó
Pero Barbarroja no había calculado bien varias variables críticas. El territorio soviético era inmensamente mayor que cualquier teatro de operaciones europeo anterior. Las líneas de suministro se estiraron hasta el límite. El barro del otoño ruso — el rasputitsa — paralizó los vehículos motorizados. Cuando llegó el invierno de 1941, uno de los más crudos del siglo, las tropas alemanas avanzadas carecían de equipamiento adecuado para temperaturas de -30°C.
Ante las puertas de Moscú, en diciembre de 1941, el Ejército Rojo lanzó una contraofensiva que rechazó a los alemanes. Fue el primer retroceso estratégico alemán de la guerra. La Blitzkrieg no había funcionado contra la inmensidad soviética. Hitler, que esperaba que la URSS se desmoronara «como un castillo de naipes», se enfrentaba ahora a la guerra de desgaste prolongada que Alemania no podía ganar. Barbarroja, el mayor éxito táctico inicial de la historia militar, se convirtió en el mayor fracaso estratégico del Tercer Reich.