PRIMERA GUERRA MUNDIAL

El Hundimiento del Lusitania 1915: El Torpedo que Cambió el Curso de la Guerra

El día que un torpedo cambió la guerra

El 7 de mayo de 1915, a las 14:10 hora local, el transatlántico británico RMS Lusitania, en ruta de Nueva York a Liverpool con 1.959 personas a bordo, navegaba a 30 kilómetros de la costa irlandesa cuando un torpedo lanzado por el submarino alemán U-20 impactó en su casco. Una segunda explosión interna — probablemente causada por el polvo de carbón inflamable — sacudió el barco. En 18 minutos, el Lusitania se hundió. Murieron 1.198 personas, incluyendo 128 ciudadanos estadounidenses. Fue uno de los desastres marítimos más impactantes del siglo XX y el evento que, dos años más tarde, contribuiría decisivamente a la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.

RMS Lusitania 1915
El RMS Lusitania, hundido por un torpedo alemán el 7 de mayo de 1915. Imagen de dominio público.

La guerra submarina alemana

Alemania había declarado en febrero de 1915 las aguas alrededor de las Islas Británicas zona de guerra. Los submarinos alemanes — los famosos Unterseeboote o U-boats — atacarían cualquier barco mercante en esas aguas sin advertencia previa. Era una violación directa del derecho marítimo internacional, que exigía que los buques de guerra advirtieran a los mercantes antes de atacarlos y garantizaran la seguridad de las tripulaciones. Pero los submarinos no podían darse el lujo de cumplir esas normas: emergir para advertir significaba ser hundidos por cañones que muchos mercantes llevaban precisamente para defenderse.

Antes del viaje fatal, la embajada alemana en Washington había publicado avisos en los principales periódicos americanos advirtiendo que los pasajeros que viajaran en barcos británicos lo hacían bajo su propio riesgo. Pero pocos creían que Alemania se atreviera a hundir un buque civil con cientos de pasajeros americanos a bordo.

El hundimiento

El capitán del U-20, Walther Schwieger, llevaba varios días patrullando el suroeste irlandés cuando avistó al Lusitania. Disparó un único torpedo desde 700 metros. El impacto fue mortífero: una segunda explosión, mucho más potente, sacudió el barco poco después. El Lusitania escoró rápidamente y se hundió en 18 minutos. La rapidez del hundimiento — debida en gran parte al desorden y a que muchos botes salvavidas no pudieron lanzarse correctamente — fue lo que causó tantas víctimas. De los 1.959 pasajeros y tripulantes, solo 761 sobrevivieron.

Submarino alemán U-boat
Los U-boats alemanes pretendían bloquear las islas británicas con la guerra submarina sin restricciones. Imagen de dominio público.

La controversia: ¿llevaba munición el Lusitania?

Una de las grandes controversias históricas es qué causó la segunda explosión. Los alemanes alegaron que el Lusitania transportaba munición y explosivos para el ejército británico. Los británicos lo negaron categóricamente. Durante décadas se mantuvo el secreto. En las últimas décadas, sin embargo, los manifiestos de carga desclasificados confirmaron que el Lusitania efectivamente llevaba 4 millones de cartuchos de rifle Remington 0.303, 1.250 cajas de espoletas de artillería y otros materiales militares — todos clasificados como mercancía civil para evitar la prohibición americana de transportar municiones a beligerantes. La segunda explosión muy probablemente fue causada por esa carga.

Esto no excusa el ataque alemán — Schwieger no podía saber qué llevaba el barco — pero matiza la narrativa de «barco civil inocente» que la propaganda británica explotó tras el hundimiento.

La entrada americana en la guerra

El presidente americano Woodrow Wilson envió notas diplomáticas extremadamente duras a Berlín. Bajo amenaza explícita de ruptura de relaciones, Alemania suspendió temporalmente la guerra submarina sin restricciones en septiembre de 1915. Pero en enero de 1917, ante la situación militar cada vez más desesperada, Alemania la reanudó: era su última esperanza de romper el bloqueo británico antes de que la economía alemana colapsara.

El cálculo alemán era que Estados Unidos no podría movilizar y desplegar suficientes tropas antes de que el bloqueo submarino forzara a Gran Bretaña a pedir la paz. Se equivocaron. El 6 de abril de 1917, Estados Unidos declaró la guerra a Alemania. Para finales de 1918, había un millón de soldados americanos en Francia. La guerra submarina, que pretendía ganar la guerra para Alemania, fue uno de los factores que se la hizo perder.

El Lusitania descansa hoy en el fondo del mar a 90 metros de profundidad, frente a la costa irlandesa de Old Head of Kinsale. Sus restos son testigos silentes del momento en que la guerra moderna abandonó definitivamente cualquier pretensión de respetar a los no combatientes.

El RMS Lusitania: el barco más rápido del Atlántico

El RMS Lusitania era en 1915 uno de los trasatlánticos más grandes, rápidos y lujosos del mundo. Construido para la Cunard Line y botado en 1906, medía 240 metros de eslora, desplazaba 45.000 toneladas y podía alcanzar los 26 nudos —suficiente velocidad para escapar de cualquier submarino de la época, según se creía. Sus cuatro chimeneas eran el símbolo del poderío industrial y del glamour de los viajes trasatlánticos en la Belle Époque. En su viaje fatal del 1 de mayo de 1915, partió de Nueva York con 1.959 personas a bordo: 1.257 pasajeros y 702 tripulantes, entre ellos 159 ciudadanos americanos.

El RMS Lusitania, hundido por un submarino alemán el 7 de mayo de 1915 con 1.198 víctimas
El RMS Lusitania, hundido por un submarino alemán el 7 de mayo de 1915 con 1.198 víctimas

La guerra submarina alemana: el U-20 y su misión

El U-20, comandado por el Kapitänleutnant Walther Schwieger, patrullaba las aguas al sur de Irlanda en mayo de 1915 como parte de la campaña de guerra submarina ilimitada que Alemania había declarado en las aguas alrededor de las islas británicas. El gobierno alemán había advertido públicamente —incluso mediante anuncios en periódicos americanos el mismo día que el Lusitania partió de Nueva York— que los barcos que navegaran en zona de guerra corrían el riesgo de ser hundidos. La Embajada alemana en Washington publicó avisos específicos advirtiendo a los pasajeros que el Lusitania podría ser objetivo.

El 7 de mayo de 1915, el U-20 divisó la silueta del Lusitania a las 14:10 frente a la costa sur de Irlanda. Schwieger disparó un único torpedo. Impactó en el costado de estribor a la altura de la bodega de proa. Apenas 18 minutos después, el Lusitania se había hundido. De las 1.959 personas a bordo, murieron 1.198, entre ellas 128 americanos. La velocidad del hundimiento —más rápida de lo esperado para un barco tan grande— sorprendió a todos. La causa fue probablemente una segunda explosión interna, posiblemente causada por la detonación de munición transportada como carga.

La controversia de la carga: ¿barco civil o objetivo militar?

Alemania justificó el hundimiento argumentando que el Lusitania transportaba munición de guerra para Gran Bretaña, convirtiéndolo en objetivo militar legítimo. Los manifiestos de carga del barco, desclasificados décadas después, confirmaron que efectivamente transportaba 4,2 millones de cartuchos de rifle y un número no especificado de otros materiales militares. La controversia sobre si eso justificaba hundir un barco con miles de civiles a bordo sin previo aviso sigue siendo objeto de debate histórico y jurídico. El Derecho Internacional de la época exigía que un barco capturado fuera inspeccionado y su tripulación y pasajeros puestos a salvo antes de hundirlo. Los alemanes argumentaron que las reglas convencionales eran inaplicables a la guerra submarina moderna.

El impacto en la opinión pública americana y el camino a la guerra

El hundimiento del Lusitania provocó una ola de indignación en Estados Unidos. El presidente Woodrow Wilson protestó formalmente ante Berlín, exigiendo que Alemania renunciara a la guerra submarina sin restricciones. Alemania cedió temporalmente, frenando los ataques en 1915-16 para evitar arrastrar a Estados Unidos a la guerra. Pero en febrero de 1917, con la guerra en su cuarto año y la economía alemana al borde del colapso por el bloqueo naval británico, Alemania anunció la reanudación de la guerra submarina ilimitada. Calcularon que podrían hundir suficiente tonelaje como para rendir a Gran Bretaña antes de que Estados Unidos pudiera movilizarse. Fue un error catastrófico. La combinación del Lusitania y el Telegrama Zimmermann —en el que Alemania propuso a México una alianza contra Estados Unidos— empujaron al Congreso americano a declarar la guerra el 6 de abril de 1917.

El pecio del Lusitania hoy

El Lusitania descansa en el fondo del mar Céltico, a 93 metros de profundidad y a unos 19 kilómetros de la costa de Old Head of Kinsale, Irlanda. Ha sido visitado por buzos desde los años 60 y varios objetos han sido recuperados. El pecio está protegido como monumento histórico por el gobierno irlandés. En 2015, exactamente un siglo después del hundimiento, una ceremonia conjunta irlandesa, británica y americana recordó a las víctimas en las aguas donde murieron. El Lusitania sigue siendo el mayor cementerio marino de la Primera Guerra Mundial y uno de los símbolos más poderosos del coste humano de la guerra total.

El Lusitania en la memoria cultural

El Lusitania ocupa un lugar permanente en la memoria colectiva como símbolo de la guerra sin restricciones y del coste que pagan los civiles en los conflictos modernos. El Memorial del Lusitania en Cobh (Queenstown), Irlanda —la última parada del barco antes de su hundimiento— honra a las víctimas con una escultura de una figura femenina que representa al Lusitania y a las almas de los ahogados. En Liverpool, ciudad de origen del barco, otro monumento recuerda a las víctimas. La historia del Lusitania, con su mezcla de lujo trasatlántico, guerra submarina y tragedia humana, ha inspirado novelas, documentales y películas que siguen revisitando el hundimiento como metáfora de la pérdida de la inocencia de la era moderna y del inicio de la guerra total que definiría el siglo XX.

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