El 10 de mayo de 1940, Francia contaba con más carros de combate que Alemania, cañones de mejor calidad y un ejército que el mundo consideraba el más poderoso de Europa. Seis semanas después había firmado un armisticio en el mismo vagón de tren de Compiègne donde Alemania había capitulado en 1918. Hitler asistió en persona a la ceremonia y ordenó destruir después el claro entero.
El colapso francés de 1940 sigue siendo el desmentido más rotundo de la idea de que la guerra la gana quien tiene más material. Francia no perdió por inferioridad numérica ni por falta de valor: perdió por una doctrina obsoleta, un sistema de mando incapaz de reaccionar a la velocidad de los acontecimientos y una apuesta estratégica equivocada que el enemigo supo explotar en tres días.

La Drôle de guerre: ocho meses de espera
Francia y Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, tres días después de la invasión de Polonia. Durante los ocho meses siguientes no ocurrió casi nada en el frente occidental. Los franceses la llamaron drôle de guerre, la guerra rara; los británicos, Phoney War; los alemanes, Sitzkrieg, la guerra sentada.
Esa pasividad tuvo consecuencias. Mientras Alemania trasladaba divisiones desde Polonia y depuraba su doctrina de armas combinadas, el ejército francés se acomodaba en la Línea Maginot y en la convicción de que el conflicto sería largo, defensivo y decidido por el bloqueo económico, igual que en 1914-1918. La moral de la tropa se erosionó con meses de inactividad, frío y permisos agrícolas que vaciaban las unidades.
La Línea Maginot y el error de las Ardenas
La Maginot fue una obra de ingeniería notable y, en términos estrictos, cumplió su función: ningún tramo fortificado fue penetrado frontalmente. El problema no era la línea sino lo que había más allá de ella. Se extendía desde Suiza hasta las Ardenas, y ahí se detenía. La frontera belga quedaba desprotegida, en parte por el coste, en parte porque fortificarla habría equivalido a decir a Bélgica que Francia la daba por perdida.
La respuesta francesa fue el Plan Dyle-Breda: si Alemania invadía Bélgica, las mejores unidades aliadas —incluida la BEF y el Séptimo Ejército francés— avanzarían hacia el norte para establecer una línea en los ríos Dyle y Escalda. El plan asumía que el ataque principal vendría por la llanura belga, como en 1914.
Las Ardenas, el macizo boscoso entre la Maginot y Bélgica, se consideraban un obstáculo natural. Pétain las había calificado años antes de impenetrables para un ejército moderno. El sector quedó cubierto por divisiones de reserva de segunda categoría, con artillería anticuada y sin apoyo aéreo asignado.
El plan Manstein: el golpe de hoz
El plan alemán original, heredado de 1939, era una versión atenuada del Schlieffen: empuje principal por Bélgica y los Países Bajos. Erich von Manstein, jefe de estado mayor del Grupo de Ejércitos A, propuso lo contrario: concentrar las divisiones acorazadas en las Ardenas, cruzar el Mosa en Sedán y avanzar hacia el canal de la Mancha, cortando en dos a los ejércitos aliados que hubieran entrado en Bélgica.
La idea encontró resistencia en el alto mando, que la consideraba temeraria. Un accidente ayudó a imponerla: en enero de 1940 un avión de enlace alemán se estrelló en Mechelen, Bélgica, con documentos del plan antiguo a bordo. Con el elemento sorpresa comprometido, Hitler aprobó la propuesta de Manstein en febrero. El nuevo plan se llamó Sichelschnitt, el corte de hoz.
Su lógica era brutalmente sencilla: cuanto más avanzaran los aliados hacia Bélgica, más profunda sería la bolsa cuando se cerrara la trampa. El movimiento aliado hacia el norte, lejos de ser un error de reacción, era exactamente lo que el plan alemán necesitaba.

Sedán: setenta y dos horas que decidieron la campaña
El 10 de mayo, siete divisiones panzer entraron en las Ardenas formando una columna de 1.500 vehículos que se extendía 250 kilómetros hacia atrás, hasta el Rin. Era un blanco extraordinario para la aviación aliada. No fue atacada: el reconocimiento francés detectó movimiento pero el mando no dio crédito a la escala, y la doctrina aérea francesa reservaba sus bombarderos para el apoyo directo en Bélgica.
El 13 de mayo, las divisiones de Guderian alcanzaron el Mosa en Sedán. En lugar de esperar a la artillería pesada, que seguía atascada en los bosques, los alemanes emplearon a la Luftwaffe como sustituto: más de mil salidas de Stuka y bombarderos medios sobre las posiciones francesas en una tarde. El bombardeo causó pocas bajas materiales pero destruyó la cohesión de unas divisiones de reserva sin experiencia de combate. Esa noche, la infantería alemana cruzó el río en botes neumáticos y estableció una cabeza de puente.
El pánico de Bulson, en la retaguardia de Sedán, fue el momento de quiebre: un rumor falso de que los carros alemanes ya habían cruzado provocó la desbandada de la artillería francesa del sector sin que hubiera un solo blindado enemigo en la orilla. Cuando los panzer cruzaron de verdad, la noche del 14, la resistencia organizada había desaparecido.
Por qué falló el mando francés
El elemento decisivo no fue el material sino el tiempo. El sistema de mando francés estaba diseñado para una guerra metódica: las órdenes viajaban por mensajero o por teléfono fijo, el cuartel general de Gamelin en Vincennes carecía de radio, y el ciclo entre detectar una situación, decidir y transmitir la orden duraba entre 24 y 48 horas.
Las divisiones panzer operaban en ciclos de dos a cuatro horas, con radio en cada carro y comandantes autorizados a decidir sobre el terreno. El resultado fue que cada contramedida francesa llegaba a un lugar donde el enemigo ya no estaba. No fue una diferencia de valentía ni de equipo: fue una diferencia de velocidad de decisión de un orden de magnitud.
| Recurso | Aliados (Francia, GB, Bélgica, PB) | Alemania |
|---|---|---|
| Divisiones | 144 | 141 |
| Carros de combate | unos 4.000 | unos 2.400 |
| Cañones | unos 14.000 | unos 7.400 |
| Aviones de combate | unos 4.400 | unos 3.900 |
| Divisiones acorazadas | 4 francesas (recién formadas) | 10 panzer concentradas |
La tabla desmiente el tópico de la inferioridad aliada. La diferencia estaba en el empleo: Francia repartió sus carros en pequeños grupos de apoyo a la infantería a lo largo de todo el frente; Alemania los concentró en diez divisiones capaces de operar como puño autónomo.
Del corte de hoz al armisticio
El 20 de mayo, las puntas de lanza alemanas alcanzaron Abbeville, en la desembocadura del Somme. La bolsa estaba cerrada: un millón de soldados aliados quedaron aislados en el norte. Lo que siguió fue la evacuación de Dunkerque, entre el 26 de mayo y el 4 de junio.
El 5 de junio comenzó la segunda fase, el Fall Rot, contra las líneas improvisadas del Somme y el Aisne. Weygand, que había sustituido a Gamelin el 19 de mayo, organizó una defensa en erizos: núcleos fortificados que resistirían aunque fueran rebasados. La táctica funcionó mejor de lo esperado durante tres días y causó bajas alemanas considerables, pero Francia ya no tenía reservas móviles para explotar ninguna detención del avance.
El 10 de junio, Italia declaró la guerra a una Francia ya derrotada. El gobierno abandonó París, declarada ciudad abierta, que fue ocupada el 14. El 16 de junio, Paul Reynaud dimitió y Pétain, mariscal de 84 años y héroe de Verdún, asumió el poder para pedir el armisticio. Se firmó el 22 de junio en Compiègne y entró en vigor el 25.
Las condiciones del armisticio
- Alemania ocupó el norte y toda la fachada atlántica, unas tres quintas partes del territorio, incluida París.
- El sur quedó bajo un gobierno francés con capital en Vichy, formalmente soberano pero sin capacidad de política exterior autónoma.
- El ejército francés se redujo a 100.000 hombres, cifra idéntica a la impuesta a Alemania en Versalles.
- Los cerca de 1,8 millones de prisioneros franceses permanecerían cautivos hasta la firma de una paz definitiva, que nunca llegó: muchos pasaron cinco años en Alemania.
- Francia debía sufragar los costes de ocupación, una cantidad que llegó a absorber más de la mitad de sus ingresos públicos.
- La flota francesa sería desmovilizada pero no entregada, cláusula que Gran Bretaña no consideró garantía suficiente.
Esa desconfianza sobre la flota derivó, el 3 de julio, en el ataque británico contra la escuadra francesa fondeada en Mers el-Kebir, con casi 1.300 marinos franceses muertos. Fue una decisión brutal de Churchill destinada tanto a evitar que los buques cayeran en manos alemanas como a demostrar a Washington que Gran Bretaña seguiría luchando por cualquier medio.
Tres mitos sobre la caída de Francia
«Los franceses no lucharon»
Francia sufrió entre 55.000 y 60.000 muertos en seis semanas, una tasa diaria superior a la de la mayoría de las batallas de la Primera Guerra Mundial. Hubo unidades que se desintegraron y hubo otras que combatieron hasta ser aniquiladas: los cadetes de Saumur retuvieron el Loira tres días, la 4.ª División Acorazada de De Gaulle contraatacó con éxito en Montcornet y Abbeville. El estereotipo del francés que se rinde nació de la propaganda alemana y se consolidó en la cultura popular anglosajona de posguerra.
«La Línea Maginot fue un fracaso»
Ninguna fortificación importante de la Maginot fue tomada por asalto frontal. Varias guarniciones seguían resistiendo cuando entró en vigor el armisticio y hubo que ordenarles rendirse. El fallo fue de planificación estratégica —no cubrir la frontera belga y no mantener una reserva móvil detrás de la línea—, no de la obra en sí.
«Alemania tenía muchos más tanques y aviones»
Es al revés en carros y artillería, y la paridad es aproximada en aviación. La ventaja alemana fue doctrinal: concentración de blindados, radio en todos los vehículos, apoyo aéreo integrado en la maniobra terrestre y delegación de decisiones al mando local. Es la diferencia entre tener herramientas y saber usarlas.
El éxodo civil
Junto al colapso militar se produjo el mayor desplazamiento de población de Europa occidental en el siglo XX. Entre seis y ocho millones de franceses, belgas y neerlandeses huyeron hacia el sur en pocas semanas. Las carreteras se llenaron de columnas de civiles a pie, en carro y en automóvil sin combustible, ametralladas en varias ocasiones por la aviación alemana e italiana.
El éxodo tuvo un efecto militar directo: bloqueó las rutas por las que el ejército francés intentaba mover reservas y reforzó en el gobierno la sensación de que la sociedad se estaba deshaciendo. Ese clima pesó en la decisión de pedir el armisticio tanto como la situación en el frente.
Consecuencias: cuatro años de ocupación y una guerra global
La derrota francesa alteró la geometría entera del conflicto. Alemania obtuvo la costa atlántica desde Noruega hasta los Pirineos, lo que multiplicó el alcance de sus submarinos y abrió la fase decisiva de la guerra naval. Gran Bretaña quedó sola y tuvo que afrontar de inmediato la Batalla de Inglaterra. Mussolini, convencido de que la guerra estaba decidida, entró en el conflicto y abrió los frentes de África y los Balcanes.
Dentro de Francia, la derrota partió al país. El régimen de Vichy emprendió una «Revolución Nacional» autoritaria y colaboró activamente en la persecución de los judíos franceses. En Londres, un general de brigada casi desconocido llamado Charles de Gaulle lanzó el 18 de junio un llamamiento por radio que en ese momento escuchó muy poca gente y que acabaría convirtiéndose en el acta fundacional de la Francia Libre y la Resistencia.
Para Alemania, el triunfo fue un veneno lento. La campaña se ganó en seis semanas contra el ejército que se consideraba el mejor de Europa, y eso consolidó en Hitler la convicción de que la Wehrmacht podía repetir el resultado en cualquier escenario. Un año después aplicó el mismo cálculo a la Unión Soviética en la Operación Barbarroja, donde las distancias, el clima y la profundidad estratégica soviética hicieron inaplicable la fórmula de 1940.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duró la caída de Francia?
Seis semanas: del 10 de mayo de 1940, inicio de la ofensiva alemana, al 22 de junio, firma del armisticio en Compiègne. Los combates efectivos cesaron el 25 de junio.
¿Por qué falló la Línea Maginot?
No falló como fortificación: no fue penetrada frontalmente. El error fue estratégico, porque no cubría la frontera belga y porque no había detrás una reserva móvil capaz de responder a una ruptura. Los alemanes simplemente la rodearon por las Ardenas.
¿Tenía Francia menos tanques que Alemania?
No. Los aliados alineaban unos 4.000 carros frente a unos 2.400 alemanes, y muchos modelos franceses como el Somua S35 o el Char B1 bis eran superiores en blindaje y armamento. La diferencia estuvo en el empleo: Francia los dispersó como apoyo de infantería, Alemania los concentró en diez divisiones panzer.
¿Cuántos muertos causó la campaña de Francia?
Entre 55.000 y 60.000 militares franceses muertos, unos 27.000 alemanes, alrededor de 3.500 británicos y unos 6.000 belgas y neerlandeses. Además, cerca de 1,8 millones de soldados franceses fueron hechos prisioneros.
¿Qué fue el régimen de Vichy?
El gobierno francés establecido en julio de 1940 bajo el mariscal Pétain, con capital en la ciudad balneario de Vichy. Administraba la zona sur no ocupada, mantenía formalmente la soberanía francesa y colaboró con Alemania, incluida la participación en la deportación de judíos. Fue ocupado militarmente por Alemania en noviembre de 1942.
Fuentes
- Jackson, Julian. The Fall of France: The Nazi Invasion of 1940. Oxford University Press, 2003.
- Frieser, Karl-Heinz. The Blitzkrieg Legend: The 1940 Campaign in the West. Naval Institute Press, 2005.
- Horne, Alistair. To Lose a Battle: France 1940. Macmillan, 1969.
- May, Ernest R. Strange Victory: Hitler’s Conquest of France. Hill and Wang, 2000.
- Doughty, Robert A. The Breaking Point: Sedan and the Fall of France, 1940. Archon Books, 1990.
- Paxton, Robert O. Vichy France: Old Guard and New Order, 1940-1944. Columbia University Press, 1972.
- Imperial War Museum — The Fall of France
- USHMM — Francia durante la ocupación