Entre febrero y agosto de 1945, en dos reuniones separadas por cinco meses, tres hombres decidieron cómo quedaría Europa durante los siguientes cuarenta y cuatro años. En Yalta eran Roosevelt, Churchill y Stalin. En Potsdam, Roosevelt había muerto, Churchill perdió unas elecciones en mitad de la conferencia y solo Stalin siguió sentado en la misma silla.
Sobre Yalta pesa desde entonces la acusación de haber «entregado» Europa oriental. Es una lectura que merece examinarse con cuidado, porque en febrero de 1945 el Ejército Rojo ya ocupaba físicamente Polonia entera y buena parte de los Balcanes, y ninguna cláusula escrita en Crimea iba a hacerle retroceder.

Yalta: qué se acordó y qué no
La conferencia se celebró del 4 al 11 de febrero de 1945 en el palacio de Livadia, cerca de Yalta, en una Crimea devastada por la ocupación alemana. Stalin impuso la sede alegando que sus médicos le desaconsejaban volar, obligando a un Roosevelt gravemente enfermo —moriría dos meses después— a un viaje de miles de kilómetros.
- División de Alemania. Cuatro zonas de ocupación, con una zona francesa recortada de las británica y estadounidense a instancias de Churchill. Berlín, dentro de la zona soviética, se dividiría igualmente en cuatro sectores.
- Polonia. Frontera oriental en la Línea Curzon, es decir, la Unión Soviética conservaba lo anexionado en 1939; compensación territorial a costa de Alemania por el oeste. Se acordó reorganizar el gobierno títere de Lublin incorporando figuras del exilio londinense y celebrar elecciones libres.
- Declaración sobre la Europa Liberada. Compromiso de elecciones libres y gobiernos representativos en los países liberados. No incluía mecanismo alguno de verificación ni de sanción.
- Naciones Unidas. Se fijó la conferencia fundacional de San Francisco y se acordó el derecho de veto para los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
- Guerra contra Japón. La Unión Soviética entraría en el conflicto dos o tres meses después de la rendición alemana, a cambio del sur de Sajalín, las Kuriles y concesiones en Manchuria.
- Repatriación. Devolución de los ciudadanos soviéticos liberados, aplicada después de forma forzosa incluso contra quienes se resistían.
Teherán: el precedente de 1943
Yalta no fue el primer encuentro de los Tres Grandes. En noviembre de 1943 se habían reunido en Teherán, y allí se fijaron ya las líneas maestras que después se detallarían en Crimea.
Lo decisivo en Teherán fue el compromiso de abrir el segundo frente en Francia en la primavera de 1944, que Stalin llevaba dos años reclamando. Churchill prefería insistir en el Mediterráneo y avanzar hacia Europa central desde Italia o los Balcanes, en parte por razones militares y en parte para llegar antes que el Ejército Rojo a esa región. Roosevelt se alineó con Stalin y la operación se ejecutó en Normandía.
También se discutió allí el desplazamiento de las fronteras polacas hacia el oeste. Churchill lo ilustró con tres cerillas sobre la mesa, moviéndolas hacia un lado para mostrar cómo Polonia entera se trasladaría. Ningún polaco estaba presente.
Teherán importa porque desmonta la idea de Yalta como momento aislado de debilidad occidental. El marco básico —esferas de influencia, prioridad de la cooperación con Moscú hasta terminar la guerra, fronteras polacas desplazadas— llevaba más de un año establecido.
El acuerdo de los porcentajes
Cuatro meses antes de Yalta, en octubre de 1944, Churchill había mantenido en Moscú una conversación que ilustra mejor que ningún tratado cómo se repartió realmente Europa. Escribió en un papel una lista de países con porcentajes de influencia: Rumanía 90% soviética, Grecia 90% británica, Yugoslavia y Hungría al 50%, Bulgaria 75% soviética. Stalin lo marcó con un lápiz azul y devolvió la hoja.
Churchill sugirió quemarla por parecer un modo demasiado sumario de disponer de millones de personas. Stalin le dijo que la guardara. El documento existe y se conserva en los archivos británicos.
Ese episodio contextualiza Yalta: el reparto de esferas de influencia no fue una concesión súbita arrancada a un Roosevelt moribundo, sino una práctica ya asumida por las tres potencias. Y Occidente cumplió su parte: cuando estalló la guerra civil griega, Stalin no apoyó a los comunistas griegos, respetando lo pactado en aquel papel.
Potsdam: el reparto ya consumado
La segunda conferencia se celebró del 17 de julio al 2 de agosto de 1945 en el palacio Cecilienhof, en las afueras de un Berlín en ruinas. El cambio de reparto fue radical: Roosevelt había muerto en abril y le sustituía Truman, sin experiencia internacional; Churchill acudió y fue reemplazado a mitad de conferencia por Clement Attlee tras perder las elecciones británicas.

El día siguiente a su llegada, Truman recibió la noticia de la prueba nuclear de Alamogordo. Mencionó a Stalin de pasada que Estados Unidos disponía de un arma nueva de enorme poder destructivo; Stalin respondió con indiferencia y le deseó buen uso contra Japón. Sabía desde hacía tiempo lo que era el proyecto Manhattan a través de su red de espionaje, y esa misma noche ordenó acelerar el programa atómico soviético.
- Las cinco D. Desmilitarización, desnazificación, democratización, descentralización y desmantelamiento industrial de Alemania.
- Fronteras. La administración polaca se extendió hasta la línea Oder-Neisse, a la espera de un tratado de paz definitivo que nunca llegó a firmarse hasta 1990.
- Expulsiones. Se aprobó el traslado «ordenado y humanitario» de la población alemana de Polonia, Checoslovaquia y Hungría. En la práctica afectó a entre 12 y 14 millones de personas, con estimaciones de muertos que oscilan entre varios cientos de miles y dos millones según el criterio empleado.
- Reparaciones. Cada potencia las cobraría en su propia zona, con envíos adicionales a la URSS desde las zonas occidentales. Esta fórmula fue el primer paso hacia la división económica y, finalmente, política de Alemania.
- Declaración de Potsdam. Ultimátum a Japón exigiendo la rendición incondicional bajo amenaza de «destrucción rápida y total».
Yalta y Potsdam comparadas
| Yalta | Potsdam | |
|---|---|---|
| Fechas | 4-11 de febrero de 1945 | 17 de julio – 2 de agosto de 1945 |
| Sede | Palacio de Livadia, Crimea | Palacio Cecilienhof, Potsdam |
| Estados Unidos | Roosevelt | Truman |
| Reino Unido | Churchill | Churchill y después Attlee |
| URSS | Stalin | Stalin |
| Situación militar | Alemania aún combatía | Alemania capitulada; Japón en guerra |
| Clima | Cooperación con desconfianza | Desconfianza abierta |
| Factor nuevo | — | La bomba atómica |
La repatriación forzosa
Una de las cláusulas menos conocidas de Yalta tuvo consecuencias humanas inmediatas. Los aliados occidentales se comprometieron a devolver a la Unión Soviética a todos sus ciudadanos liberados de los campos alemanes, sin distinguir si querían regresar.
El grupo era heterogéneo: prisioneros de guerra capturados en 1941 y 1942, trabajadores forzosos deportados a Alemania, emigrados de la revolución de 1917 que ya no tenían la nacionalidad soviética y colaboracionistas del Ejército Vlásov. La operación afectó a más de dos millones de personas y se ejecutó en algunos casos por la fuerza, con episodios documentados de resistencia y suicidios en los puntos de embarque.
Stalin consideraba traidor a todo soldado que se hubiera dejado capturar. Muchos repatriados fueron enviados a campos de filtración y de ahí al Gulag; otros fueron ejecutados. Los mandos británicos y estadounidenses que ejecutaron la orden conocían en muchos casos el destino probable, y el asunto generó controversia en el Reino Unido durante décadas, especialmente por el caso de los cosacos entregados en Austria en 1945.
¿Traicionó Yalta a Europa del Este?
La acusación se formuló muy pronto, sobre todo en Estados Unidos durante la etapa del macarthismo, y sigue viva en la memoria política de Polonia y los países bálticos. Merece una respuesta matizada, porque tiene una parte de razón y una parte de imposible.
A favor de la crítica: los occidentales aceptaron la Línea Curzon sin consultar al gobierno polaco en el exilio, cuyo país había entrado en guerra precisamente por su independencia; se conformaron con promesas de elecciones libres sin ningún mecanismo de verificación; y la repatriación forzosa de ciudadanos soviéticos envió a la muerte o al Gulag a decenas de miles de personas que no querían volver.
En contra: en febrero de 1945 el Ejército Rojo ocupaba ya Polonia entera, Rumanía, Bulgaria y Hungría, con unos seis millones de hombres sobre el terreno. Ninguna cláusula podía desalojarlos salvo una guerra que ningún público occidental habría aceptado tras cinco años de conflicto. Roosevelt necesitaba además la entrada soviética contra Japón, porque la bomba atómica aún no se había probado y las estimaciones de bajas para invadir el archipiélago eran altísimas.
La conclusión de la mayoría de los historiadores actuales es que Yalta no creó el reparto: lo registró. Lo que cabe reprochar a Roosevelt y Churchill no es haber cedido territorios que no controlaban, sino haber presentado ante su opinión pública unas garantías de elecciones libres que sabían inaplicables.
Tres mitos sobre Yalta y Potsdam
«En Yalta se dividió Europa en dos bloques»
Yalta no trazó ninguna línea de división de Europa. Formalmente comprometía a las tres potencias con elecciones libres en los países liberados. La división real la produjeron la posición de los ejércitos en el terreno y los años siguientes, cuando la URSS incumplió esos compromisos sin que Occidente dispusiera de medios para exigirlos.
«Roosevelt cedió por enfermedad o ingenuidad»
Estaba muy enfermo, pero sus posiciones en Yalta coinciden con las que venía defendiendo desde 1943: prioridad a la creación de la ONU, obtener la entrada soviética contra Japón y evitar una ruptura con Moscú antes de terminar la guerra. Fueron decisiones discutibles, no un desvarío de un moribundo.
«Potsdam decidió lanzar la bomba atómica»
La decisión ya estaba tomada antes. Potsdam sirvió para emitir el ultimátum a Japón y para que Truman informara a Stalin de forma deliberadamente vaga. La Declaración de Potsdam no mencionaba el arma nuclear ni aclaraba el destino del emperador, ambigüedad que complicó cualquier salida negociada.
Consecuencias
Las decisiones de 1945 sobrevivieron casi medio siglo. La división de Alemania se consolidó en dos Estados en 1949 y no se deshizo hasta 1990. Las fronteras polacas se desplazaron unos 200 kilómetros al oeste, con el desplazamiento forzoso de millones de polacos y alemanes. La línea Oder-Neisse no fue reconocida definitivamente por una Alemania unida hasta el Tratado Dos más Cuatro.
Las expulsiones de población alemana de Europa central y oriental constituyeron uno de los mayores desplazamientos forzosos de la historia europea y siguen siendo objeto de debate en Alemania, Polonia y la República Checa.
El diseño institucional también perduró: el Consejo de Seguridad con derecho de veto, acordado en Yalta, sigue determinando el funcionamiento —y la parálisis— de las Naciones Unidas ocho décadas después. Y en la Europa oriental de hoy, Yalta continúa funcionando como símbolo político de las grandes potencias decidiendo sobre países pequeños sin contar con ellos.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo fueron las conferencias de Yalta y Potsdam?
Yalta se celebró del 4 al 11 de febrero de 1945, con Alemania todavía en guerra. Potsdam, del 17 de julio al 2 de agosto de 1945, con Alemania ya capitulada y Japón aún combatiendo.
¿Quiénes participaron?
En Yalta, Roosevelt, Churchill y Stalin. En Potsdam, Truman —que había sustituido a Roosevelt tras su muerte en abril—, Stalin y Churchill, reemplazado a mitad de conferencia por Clement Attlee al perder las elecciones británicas.
¿Qué se decidió sobre Alemania?
Su división en cuatro zonas de ocupación, con Berlín dividido igualmente en cuatro sectores pese a estar dentro de la zona soviética. En Potsdam se añadieron la desmilitarización, la desnazificación, el desmantelamiento industrial y el cobro de reparaciones por zonas.
¿Traicionó Yalta a Polonia?
Se aceptó la frontera oriental que la URSS había impuesto en 1939 y se admitieron promesas de elecciones libres sin garantía de cumplimiento. Ahora bien, el Ejército Rojo ya ocupaba Polonia con millones de hombres, y ninguna cláusula podía cambiarlo sin una nueva guerra.
¿Por qué entró la URSS en la guerra contra Japón?
Se comprometió en Yalta a hacerlo dos o tres meses después de la rendición alemana, a cambio del sur de Sajalín, las islas Kuriles y concesiones ferroviarias y portuarias en Manchuria. Declaró la guerra el 8 de agosto de 1945, entre Hiroshima y Nagasaki.
Fuentes
- Plokhy, S. M. Yalta: The Price of Peace. Viking, 2010.
- Neiberg, Michael. Potsdam: The End of World War II and the Remaking of Europe. Basic Books, 2015.
- Gardner, Lloyd C. Spheres of Influence: The Great Powers Partition Europe. Ivan R. Dee, 1993.
- Harbutt, Fraser J. Yalta 1945: Europe and America at the Crossroads. Cambridge University Press, 2010.
- Beschloss, Michael. The Conquerors: Roosevelt, Truman and the Destruction of Hitler’s Germany. Simon & Schuster, 2002.
- Judt, Tony. Postguerra: Una historia de Europa desde 1945. Taurus, 2006.
- Office of the Historian (Departamento de Estado de EE. UU.) — Conferencia de Yalta
- The National Archives (Reino Unido) — El acuerdo de los porcentajes