El 20 de julio de 1944, a las 12:42, una bomba estalló en la sala de conferencias del cuartel general de Hitler en Prusia Oriental. Murieron cuatro personas. Hitler salió con un tímpano perforado, quemaduras y los pantalones destrozados. Esa misma tarde recibió a Mussolini y le enseñó la ropa rota como prueba de que la providencia lo protegía.
En las semanas siguientes, unas 5.000 personas fueron ejecutadas en relación con la conspiración. Fue el último intento serio de derrocar al régimen desde dentro, y su fracaso condenó a Alemania a diez meses más de guerra, los más destructivos de todos.

Quiénes conspiraban y por qué
La resistencia militar alemana no era un movimiento democrático homogéneo, y conviene decirlo sin adornos. El núcleo procedía de la aristocracia prusiana y del cuerpo de oficiales, con figuras como Ludwig Beck, jefe del Estado Mayor dimitido en 1938, y Carl Goerdeler, exalcalde de Leipzig, previsto como canciller.
Sus motivaciones eran diversas y no siempre coincidentes. Algunos, como los hermanos Stauffenberg o el círculo de Kreisau, habían llegado a una condena moral profunda del régimen, agravada por el conocimiento de los crímenes cometidos en el Este. Otros actuaban sobre todo por cálculo: la guerra estaba perdida y era preciso eliminar a Hitler para negociar una paz que salvara algo del Estado alemán.
Muchos de los conspiradores habían apoyado al régimen en sus primeros años, celebrado las victorias de 1940 y participado sin objeciones en campañas donde se cometieron crímenes masivos. Reconocerlo no disminuye lo que hicieron el 20 de julio; lo sitúa. La historiografía alemana lleva décadas debatiendo cómo conmemorar a personas que fueron a la vez cómplices tardíos y ejecutados por resistir.
El plan Valquiria
La operación tomó el nombre de un plan real y aprobado. Valquiria era el protocolo oficial para movilizar al Ejército de Reserva en caso de disturbios internos: sublevación de los millones de trabajadores forzados presentes en Alemania, o colapso del orden público tras un bombardeo.
La genialidad del esquema consistió en reescribir ese plan legítimo para que sirviera al golpe. Los conspiradores modificaron las órdenes de modo que, tras la muerte de Hitler, el Ejército de Reserva ocupara los centros de poder, detuviera a los dirigentes del partido y de las SS, y asumiera el control bajo el pretexto de sofocar un golpe de Estado atribuido a las propias SS.
Para que funcionara hacían falta tres cosas: que Hitler muriera, que se cortaran las comunicaciones del cuartel general y que los mandos militares de las principales ciudades ejecutaran las órdenes sin vacilar. Ninguna de las tres se cumplió del todo.
Stauffenberg
Claus von Stauffenberg, coronel de 36 años, se convirtió en la pieza central por una razón práctica: su puesto como jefe de estado mayor del Ejército de Reserva le daba acceso a las conferencias de situación con Hitler. Era de los pocos conspiradores que podía entrar en la misma habitación con una cartera.
En abril de 1943 había resultado gravemente herido en Túnez por un ataque aéreo: perdió el ojo izquierdo, la mano derecha entera y dos dedos de la izquierda. Ese detalle importa, porque tuvo que armar la espoleta de la bomba con tres dedos, usando unas tenacillas modificadas, en pocos minutos y bajo presión.
Su radicalización procedía del frente oriental. Oficiales cercanos declararon después que las noticias sobre las matanzas de judíos y sobre el trato a los prisioneros soviéticos fueron determinantes en su decisión. Hubo varios intentos previos fallidos en los meses anteriores, abortados porque Himmler o Göring no estaban presentes y se buscaba eliminarlos a la vez.
Los intentos anteriores
El 20 de julio fue el último de una serie larga. Se han documentado más de cuarenta planes o tentativas contra Hitler entre 1933 y 1945, la mayoría abortados antes de ejecutarse.
| Fecha | Autor o grupo | Resultado |
|---|---|---|
| Noviembre de 1939 | Georg Elser | Bomba en la cervecería de Múnich; Hitler se marchó 13 minutos antes |
| Marzo de 1943 | Henning von Tresckow | Bomba oculta en una botella de coñac en el avión de Hitler; no detonó |
| Marzo de 1943 | Rudolf von Gersdorff | Atentado suicida en una exposición; Hitler acortó la visita |
| Diciembre de 1943 | Axel von dem Bussche | Previsto durante una demostración de uniformes; el material se destruyó en un bombardeo |
| Julio de 1944 | Claus von Stauffenberg | Explosión en la Wolfsschanze; Hitler sobrevive |
El caso de Georg Elser merece atención aparte porque desmonta la idea de que la resistencia fue cosa de élites. Elser era un carpintero de origen humilde, sin vinculación con ningún grupo, que trabajó solo durante meses: se escondía cada noche en la cervecería tras el cierre, excavando una cavidad en una columna para instalar un artefacto de relojería de fabricación propia. La bomba estalló con precisión, pero Hitler había adelantado su discurso por el mal tiempo y ya se había marchado. Murieron ocho personas. Elser fue detenido, encarcelado cinco años y ejecutado en Dachau en abril de 1945.
Durante décadas se sospechó que había actuado por encargo, en parte porque a la posguerra alemana le resultaba incómodo que el intento más competente hubiera partido de un obrero sin conexiones. Las investigaciones posteriores confirmaron que actuó por su cuenta.
Qué salió mal el 20 de julio
La cadena de fallos fue larga y en buena medida azarosa.
- Solo una carga. Stauffenberg fue interrumpido mientras armaba los explosivos y solo pudo activar uno de los dos paquetes de kilo. Dejó el segundo sin armar dentro de la cartera. Con ambos, la explosión habría sido casi con certeza letal para todos los presentes.
- El barracón en lugar del búnker. Por el calor de julio, la reunión se celebró en un pabellón de madera con ventanas abiertas, no en el búnker de hormigón. La onda expansiva se disipó por las aberturas en vez de reflejarse contra los muros.
- La cartera movida. Un oficial la desplazó al otro lado del grueso soporte de roble de la mesa para poder acercarse al mapa. Ese pie de mesa protegió a Hitler del efecto principal.
- Las comunicaciones no se cortaron. El bloqueo del cuartel general fue parcial y breve. Berlín pudo comprobar en pocas horas que Hitler seguía vivo.
- Vacilación en Berlín. Los conspiradores en la capital esperaron confirmación durante casi tres horas antes de activar Valquiria. Cuando lo hicieron, ya circulaba el desmentido.
La única plaza donde el golpe funcionó fue París, donde el general Stülpnagel hizo detener a más de mil miembros de las SS y la Gestapo. Cuando se supo que Hitler vivía, tuvo que liberarlos. Stülpnagel intentó suicidarse de camino a Berlín, quedó ciego y fue ahorcado.
En la Bendlerstrasse, sede del Ejército de Reserva, oficiales leales al régimen retomaron el control esa misma noche. Fromm, comandante del Ejército de Reserva que conocía la conspiración sin comprometerse, ordenó un consejo de guerra sumarísimo para eliminar testigos de su propia ambigüedad. Stauffenberg, Olbricht, Von Quirnheim y Haeften fueron fusilados en el patio hacia la una de la madrugada, a la luz de los faros de un camión. Beck se suicidó. A Fromm no le sirvió de nada: fue ejecutado meses después.
La represalia
La respuesta del régimen fue metódica y desproporcionada. La Gestapo creó una comisión especial que interrogó a centenares de personas y utilizó la conspiración como pretexto para eliminar a cualquier sospechoso de deslealtad, hubiera participado o no.

Los juicios se celebraron ante el Tribunal del Pueblo presidido por Roland Freisler, que gritaba e insultaba a los acusados y no permitía defensa efectiva. Se filmaron por orden de Hitler para su escarnio, aunque las imágenes resultaron tan desagradables que no llegaron a proyectarse públicamente. A los procesados se les hizo comparecer sin cinturón ni dentadura postiza, sujetándose los pantalones. Freisler murió en febrero de 1945 durante un bombardeo sobre Berlín, aplastado en su propio tribunal.
Se aplicó además la Sippenhaft, la responsabilidad familiar: esposas, hijos, hermanos y padres de los conspiradores fueron detenidos. Los hijos pequeños de Stauffenberg fueron separados de su madre, se les cambió el apellido y se los internó en un hogar infantil.
Rommel, cuyo grado de implicación sigue discutiéndose y probablemente se limitaba a conocer el plan sin participar activamente, recibió en octubre la opción de suicidarse a cambio de un funeral de Estado y de la seguridad de su familia. Aceptó. La versión oficial atribuyó su muerte a las heridas de un ataque aéreo previo.
La Rosa Blanca y las otras resistencias
Centrar el relato en el 20 de julio deja fuera formas de oposición muy distintas y anteriores. La Rosa Blanca, un grupo de estudiantes de Múnich encabezado por los hermanos Hans y Sophie Scholl junto al profesor Kurt Huber, distribuyó entre 1942 y 1943 seis panfletos que denunciaban abiertamente los crímenes del régimen, incluida la matanza de judíos en Polonia. Fueron detenidos al arrojar octavillas en el vestíbulo de la universidad y ejecutados en la guillotina días después. Sophie Scholl tenía 21 años.
Hubo además resistencia comunista y socialdemócrata clandestina, muy perseguida desde 1933 y que pagó el precio más alto en número de detenidos y ejecutados; grupos religiosos, con figuras como el pastor Dietrich Bonhoeffer, ahorcado en Flossenbürg en abril de 1945; redes de ayuda que ocultaron a judíos en Berlín; y formas de disidencia juvenil como los Piratas del Edelweiss.
Ninguna de estas iniciativas tuvo posibilidades reales de derribar el régimen, y esa es precisamente la cuestión que la historiografía plantea: en un Estado con la capacidad represiva del Tercer Reich, la única oposición con alguna opción de éxito era la que procedía del interior del aparato militar. De ahí la paradoja de que el intento más viable partiera de quienes habían servido al sistema durante años.
Tres mitos sobre el 20 de julio
«Los conspiradores eran demócratas que querían restaurar la libertad»
Algunos, sobre todo del círculo de Kreisau, tenían proyectos de una Alemania posnazi con libertades civiles. Otros pretendían un régimen conservador y autoritario, y varios aspiraban a conservar territorios anexionados en las negociaciones de paz. Fue una coalición heterogénea unida por la urgencia, no por un programa común.
«Si la bomba hubiera matado a Hitler, la guerra habría terminado»
No está nada claro. Los aliados habían fijado en Casablanca la exigencia de rendición incondicional, y no hay indicios de que hubieran negociado con un gobierno militar alemán. Además, las SS y el partido conservaban fuerzas propias considerables y una guerra civil era un escenario plausible. Lo que sí es probable es que el final hubiera llegado antes y con menos muertos.
«El ejército alemán en bloque se opuso a Hitler»
Al contrario. La conspiración implicó a unos pocos centenares de oficiales sobre un cuerpo de decenas de miles. La inmensa mayoría del generalato permaneció leal, y muchos que conocían el plan optaron por no comprometerse. Tras el atentado se impuso el saludo nazi en toda la Wehrmacht, sustituyendo al saludo militar tradicional.
Consecuencias
El fracaso reforzó a Hitler y hundió lo poco que quedaba de autonomía militar. Himmler fue nombrado jefe del Ejército de Reserva, el partido ganó control sobre las fuerzas armadas mediante oficiales de adoctrinamiento y cualquier propuesta de retirada pasó a considerarse potencialmente traición.
El coste humano de esos diez meses adicionales fue enorme. Se estima que más de la mitad de las bajas militares alemanas de toda la guerra se produjeron entre julio de 1944 y mayo de 1945, junto con la fase final del exterminio en los campos, la ofensiva de las Ardenas, los bombardeos sobre las ciudades alemanas y la batalla de Berlín.
En la memoria alemana posterior, el 20 de julio tardó en asentarse. Durante los años cincuenta, una parte considerable de la opinión pública seguía viendo a los conspiradores como traidores que habían atentado contra su país en guerra. Hoy la Bendlerstrasse alberga el Memorial de la Resistencia Alemana y el aniversario es una fecha oficial en la que los reclutas del Bundeswehr prestan juramento, precisamente en el patio donde fueron fusilados.
Preguntas frecuentes
¿Qué fue la Operación Valquiria?
Un plan oficial alemán para movilizar al Ejército de Reserva ante disturbios internos, que los conspiradores modificaron para tomar el poder tras la muerte de Hitler, presentando el golpe como una respuesta a una supuesta sublevación de las SS.
¿Por qué falló el atentado del 20 de julio de 1944?
Stauffenberg solo pudo armar una de las dos cargas al ser interrumpido, la reunión se celebró en un barracón de madera con ventanas abiertas en lugar del búnker, y alguien desplazó la cartera al otro lado del soporte de roble de la mesa, que protegió a Hitler.
¿Quién fue Claus von Stauffenberg?
Coronel del Estado Mayor, de 36 años, jefe de estado mayor del Ejército de Reserva. Herido gravemente en Túnez en 1943, perdió un ojo, la mano derecha y dos dedos de la izquierda. Colocó la bomba y fue fusilado esa misma noche en el patio de la Bendlerstrasse.
¿Cuántas personas fueron ejecutadas?
Alrededor de 5.000 en las semanas siguientes, muchas sin relación real con la conspiración. Se aplicó además la responsabilidad familiar, deteniendo a esposas, hijos y padres de los implicados.
¿Estaba Rommel implicado?
Su grado de participación sigue discutiéndose y probablemente se limitaba a conocer el plan sin intervenir. En octubre de 1944 se le ofreció suicidarse a cambio de un funeral de Estado y de la protección de su familia. Aceptó, y la muerte se atribuyó oficialmente a heridas de guerra.
Fuentes
- Fest, Joachim. Plotting Hitler’s Death: The German Resistance to Hitler 1933-1945. Weidenfeld & Nicolson, 1996.
- Hoffmann, Peter. The History of the German Resistance 1933-1945. McGill-Queen’s University Press, 1996.
- Hoffmann, Peter. Stauffenberg: A Family History, 1905-1944. Cambridge University Press, 1995.
- Moorhouse, Roger. Killing Hitler. Jonathan Cape, 2006.
- Kershaw, Ian. Hitler 1936-1945: Nemesis. Allen Lane, 2000.
- Ueberschär, Gerd R. Für ein anderes Deutschland: Der deutsche Widerstand gegen den NS-Staat. Fischer, 2006.
- Gedenkstätte Deutscher Widerstand — Memorial de la Resistencia Alemana
- USHMM — La resistencia alemana a Hitler